27.5.09

Comentario a Don Sergio Aguayo

Como expresara el filósofo italiano Michelango Bovero

La excesiva longevidad de un régimen de gobierno o del predominio de un casi partido/Estado, favorece el crecimiento de un sistema (democratizado, diría yo) complicado y casi intocable de privilegios….
…(sic) No se puede concluir que un Estado sea o se haya vuelto una democracia madura por el sólo hecho de que se haya verificado una alternancia en el poder. Tampoco se puede afirmar que el mismo Estado no lo fuera anteriormente por la sola razón de que no se había producido aún una alternancia…

Y ciertamente que el hecho de que ocurra una renovación de partidos en el ejercicio del poder público no garantizan una real calidad democrática. Vaya, el hecho mismo del concepto democrático en México hoy está sobrevaluado, porque quienes han ganado en los últimos procesos de elección sólo han obtenido una mayoría relativa, pues más votaron en su contra que a favor. Si sumamos todos los votos de otros partidos en contra del que ganó éste, en los últimos procesos, ha tenido menos votos. Ergo, ningún Presidente de la república en los pasados 20 años goza de lo que pomposamente denominan legitimidad. Y de ahí la necesidad de “construirla” mediáticamente.

Ahora, no es del todo lamentable. Me parece el método mexicano, más civilizado y cosmopolita que el resto de América Latina.

Utilizaré analogías para evitar un discurso harto sabido y saturado de retórica: Si hoy disponemos de versiones historiográficas de que los niños héroes, no eran niños y tampoco héroes, sino una bola de inconscientes y que nuestro padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo, no era ningún protohombre porque tenía hartos hijos, porque no hacemos lo que Friedrich Nietzsche propuso con sabiduría acerca del pasado individual. “Si no tenemos un buen padre, hay que inventárselo”. Porque al final uno requiere de una roca fuerte para cimentar su vida y en el caso colectivo, aún con sus asegures, tiene el mismo principio.

A veces quisiera saber cómo los famosos tigres asiáticos resolvieron su convicción de dejar de ser un pueblo de pobre hortelanos y se asumieron como país desarrollado en escasos años. Vaya, cómo dejaron de tirar basura en sus calles y cómo llegaron a entender el concepto del desarrollo profesional, aún para hacer cucharas, (si, se que los productos que viene de china son una porquería, pero porque son los que traen a México. Los que llevan a Europa o Norteamérica son distintos).

Entonces porqué, si sabemos que es imperfecta nuestra democracia, no seguimos construyendo hacia arriba, en lugar de detenernos en un discurso antigobiernista que mas parece del PSUM intelectualizado de los 80s, que en el transparente discurso de la construcción,. Siento que estamos anclados en la discusión de Bizancio que dio lugar la frase emblemática (¿de que sexo son los ángeles?). La discusión de la democracia en México ha alimentado librerías, ha saturado la red de ingeniosísimas y muy elocuentes conjeturas, pero que son como el equipo de futbol mexicano, que juegan como nunca pero, pero que pierden como siempre. Conjeturas elocuentes que fotografían con claridad pero que no muestran un camino mejor.

Le ruego estimado doctor Sergio Aguayo, que no tome mis sencillos comentarios como una ironía a su postura. Estimo sinceramente que debemos votar, por el menos malo si así fuere necesario, pero votar. Creo, desde la perspectiva de un lego en la interpretación política, que es mejor. Y a pesar de maravillarme de casi todo lo que usted expresa, difiero en la anulación del voto.
Lo saludo respetuosamente desde Chiapas

http://www.sergioaguayo.com/articulos/2009/aguayo_la_nausea_27_mayo_2009.pdf

26.5.09

Trozos

(cuento en creación con segmentos sueltos)


Buscaba en cada pueblo, en cada caserío, en cada choza, un lugar donde la confianza le permitiera bajar del caballo. Tenía 3 días sin dormir y casi 28 horas bajo una fina llovizna pertinaz. El caballo renqueaba y cada vez era más desobediente. Sus patas delanteras traían una calambrera que ofendía las nalgas adormecidas de Carlos Román, quien a todas luces se notaba que el montar caballo no le era familiar y la curvatura de la espalda acusaba un cansancio añejo, que viciaba su mal montar.

Mucha gente salía a observarlo.
– está bolo…expresaban con desprecio algunos.

Varones intentaron ayudar, pero el apretón temeroso en el brazo que las mujeres escépticas prodigaban a sus hombres, frustraba cualquier intento de socorro. Así, Carlos transitó desde el medio día anterior hasta esa tarde, en que no sabía si detenerse o seguir.

Una casa con una humilde humareda, le resultó confiable y sin más decidió detenerse. Bajó del caballo con dificultad, las piernas no respondieron bien, pero un escozor grato le inundó la entrepierna y realmente se alegró de estar nuevamente de pie. Sentir el sabroso sopor de la gravedad y apoyarse en el suelo era realmente grato.

Con voz seca llamó a la puerta:
-buenas…
Del interior provenía un olor a leña en fogón, a grasa quemándose, mezclándose con un aire tibio y un olor de casa vieja. De ocote y sabino.
-buenas…volvió a repetir, abrigando una angustia de que fuera rechazado en esa casa que acaba de conocer y ya le era familiar.

-buenas… repetió casi con angustia. Y escudriñó en el interior oscuro para ver si alguíen acudía. No tardó en aparecer una mulata de gran altura, pelo ensortijado limpio pero descuidado, unos dientes blancos, unos ojos tristes y uno trancos fuertes.

Con una sonrisa limpia espetó- ¿ Si ?..
Carlos explicó con lujo de detalles y escasa coherencia que estaba cansado y quería un espacio para dormir y algo de alimento. Luego él se calló y miró hacia el suelo en señal de abatimiento. Sopló entre los labios apretado y esperó sin levantar la vista.

Ella lo observó. Meditó un momento y abrió la reja de su casa a ese hombre viejo, empapado hasta el calzado y cuya curvatura de la espalda, no reflejaba fuerza física y peligro alguno para una moza de su complexión, grande, y de paso, hecha desde niña en el campo.

Lo condujo a la cocina, apartada del cuarto de entrada y casi de la mano lo sentó en una silla de madera, pulida por su uso añejo. Atizó el fuego y depositó 4 tortillas hechas a mano en el comal. Con un plato viejo de peltre y una cuchara igual de vieja le sirvió frijoles negros y arroz hervido. Lo dejó a solas para que comiera, buscó colchas limpias y las llevó a la troje.

Carlos no terminaba de adivinar el costo de sus alimentos y del calor de la leña, pero estaba conforme. Cualquier cosa era mejor que seguir bajo el agua. Mientras comía oyó el paso arencado de su caballo, que seguramente era llevado a un establo. Ya no le importó el destino del animal. Solo quería disfrutar su comida, el olor de la cocina y el no tener la persistente lluvia en sus hombros.

Regresa la mujer y lo lleva a la troje, le dice que ahí puede descansar y deposita en sus manos una camisa de manta seca y un pantalón de mezclilla que con solo verlos, supo que eran demasiado grandes para él. Los aceptó y cuando ella se retiró se quitó trabajosamente la ropa humeda; se colocó la ropa prestada y sin mas fuerza se dejó caer en el camastro y durmió. Eran las 5 y media de la tarde.

II

Antes que amaneciera lo despertó el frío. Buscó las colchas prestadas y se tapó. No tenían realmente intensión de pararse. Observó el azul que se colaba en rendijas. Ese azul intenso previo al amanecer. Recordó a la mulata que le abrió la puerta, sonrió y se volvió a dormir. En el entresueño volvió a ver a la mulata y la suave luz matutina de las 6 de la mañana.

19.5.09

El Fenómeno indio. Elementos para entenderlo mejor

M’ hijo no va aprender lengua. Es
malo, es mejor hablar “castilla”.


Martha, india zoque de 19 años.

Para entender el fenómeno indio en el actual contexto histórico es importante revisar el resultado de las investigaciones de diversos científicos sociales, que han afinado con mayor claridad la fotografía que exhibe a los indígenas y a quienes les llamamos así.

Para el historiador Sergio Nicolás Gutiérrez Cruz los indios acusan un concepto de su patria y de su identidad desarticulado. La cultura de los indios -él analiza a los chiapanecos- no se inserta en el concepto global de patria y por ende de nación:

…( los indios ) No insertos en la cultura occidental, de la cual están alejados por la discriminación impuesta por el sistema español, no participan concepto criollo y mestizo de patria.

Esta conceptualización de grupo cultural obliga a revisar, no sólo desde la óptica histórica sino antropológica y sociológica el surgimiento de los mismos y su conformación dentro de la gran sociedad que habita en la república mexicana. La convergencia temática ofrecida por las distintas ramas de estudio sociales facilitarán la ubicación en su lugar, de las partes que conforman al rompecabezas del contexto en el que su ubica el gentilicio indio.

Ha menester a recurrir a la imaginación para intentar comprender los modos de coexistencia de los pueblos precolombinos, los cuales sojuzgados o sojuzgadores mantenían una relación entre todos ellos de pueblos-estado. Es decir, en México existían por lo menos 160 naciones. Cada una con su lengua, su organización social, con su territorio y con su cultura particular. Con la llegada de los iberos colonizadores estas naciones “construyen” una enorme masa poblacional que se encierra en una descripción única: Los indios

El antropólogo español Miguel Lisbona Guillén explica en forma elocuente, como con la aparición de los colonialistas a principios del siglo XVI, todos los individuos y las colectividades distintas entre sí: azteca, zoque, mixe, tzeltal, etc., se convierten en una masa.

el conquistador impuso un estigma de difícil extirpación: ser indios. Los habitantes del continente americano, a pesar de sus diferencias culturales, pasan a engrosar las filas de la categoría genérica “ indios”

Tal vez lo homogeneización del término se consolidó cuando el “padre de los indios” Fray Bartolomé de las Casas (1474-1566), echó mano de sus influencias en la corte madrileña para poder publicar su libro Brevísima relación de la destrucción de las Indias, en el que mostraba a todos la barbarie infringida a los naturales de la tierra recién descubierta. Este documento uniformó en la visión de los europeos a los pueblos de América. Englobándolos en una masa ingente y esa concepción de los indios como un solo grupo perduró hasta nuestros días.

El concepto de indio como distingo racial y ahora cultural, se aprecia también al término de la colonia e inicio de la independencia, con humanistas de la talla del fraile católico Matías de Córdoba (1766-1828), precursor de la independencia de Chiapas que con su visión decimonónica ilustrada, y aunque para su religión los hombre son iguales, expresaba:

...Es igualmente cierto que falta en nosotros el vínculo de sociedad. Únicamente lo que podrá dudarse es si somos nosotros más infelices que los indios y mulatos, pues necesitamos más nosotros de ellos, que ellos de nosotros. Con todo es preciso hacer demostración de lo primero. El indio no ha menester comercio, ni nuestros jornales, y por consiguiente no está unido con el mutuo vínculo de necesidad…

…Únicamente necesitando los indios y mulatos de vestir, y calzarse, se excitarán del ocio, gozarán una vida cómo de asegurar su felicidad, necesitando los unos de los otros, que es lo que hace el hombre sociable...


La consideración, al parecer nociva, de convivir con los indios, se tradujo en algunos sectores de la población en actitudes de verdadero desprecio y acoso, amen de la explotación, al grado extremo que el presidente liberal Valentín Gómez Farías decretó la prohibición del término indio por resultar despectivo, sustituyéndolo por el de pobres. Más, la imposición de una ley por si misma no puede cambiar una actitud tan acendrada en las clases pudientes, y no fue este ordenamiento jurídico el que cambiara la viciosa relación mestizo-indio.

Probablemente la división peyorativa que se le impusiera a los indios y la obligatoriedad de concentrarse en espacios similares a las reservaciones, orilló a éstos subsistir en grupos muy herméticos, separados de los demás, de la gente de comprensión. Y lejos de mejorar la relación con los mestizos, éstos últimos reforzaron en muchos de los casos la actitud de supremacía heredada por los conquistadores españoles.

El historiador Miguel León Portilla agrega en sus estudios que, sumado al choque cultural y perfil sociológico de los indios en México, han sufrido múltiples reveses histórico - jurídicos. Ubicándolos en condiciones de mendicidad que lejos de considerarse como los connacionales originales, son ubicados en el paradójico papel de extranjeros refugiados en su propio territorio.

En diversos archivos de México, principalmente en el Archivo General de la Nación, se localizan miles de manuscritos en diversas lenguas indígenas demandando justicia, denunciando agresiones, vejaciones y atropellos, y como asunto sustancial: demandando sus tierras, en reconocimiento a sus derechos ancestrales.

Los indios, conscientes de su identidad por más de tres siglos a partir de la Colonia, han expresado la vital necesidad de que los españoles primero y los mestizos después, reconocieran sus derechos.
…contra lo que se ha pensado a veces, los indígenas no vivieron pasivamente sometidos a las Leyes de Indias sino que reaccionaron y se expresaron de diversas formas haciéndose escuchar y alcanzando en muchos casos la satisfacción de sus demandas.


León Portilla develó en el Foro de Cultura y Derechos de los pueblos indígenas, organizado por el Archivo General de la Nación a convocatoria de los Poderes Ejecutivo y Legislativo en el año de 1995, que la visión jurídica de los pueblos indios en los contextos históricos de la Colonia y la era independiente del siglo XIX era diametralmente opuesta. Desde la perspectiva legal en la Colonia se reconocía la heterogeneidad de los pueblos indios y con la firma del Acta de Independencia el nuevo estado nacional homogeneiza la consideración de habitantes.

Explica que a diferencia de la situación prevaleciente en el periodo colonial, en el que las Leyes de Indias, así como la perduración de los altepetl implicaron un reconocimiento de la pluralidad étnica del país. Al consolidarse el nuevo Estado se definió el gentilicio, con todas las connotaciones que encierra, del naciente país. Todos éramos ciudadanos mexicanos. Con un régimen jurídico único.

..Ni en la Constitución de Apatzingán de 1814 ni en la de 1824 se habla de la existencia de indígenas o de pueblos con lenguas y culturas diferentes. En ambos ordenamientos subyace la idea de que, por ser mexicanos todos los habitantes del país, no debe haber diferencia alguna en los ordenamientos jurídicos de la Nación. Esto que, en teoría podría considerarse como aportación de criterios justos y liberales, trajo consigo en la práctica el total desamparo y marginación de los pueblos indígenas.

Con la lucha por la consolidación de la República, luego del fallido intento de instaurar una monarquía de presencia europea, la condición de los pueblos indios se deterioró aún mas al entrar en vigencia la nueva Constitución Política de la República en 1857. En el artículo 27 de ésta, se suprime por completo la figura jurídica de la propiedad comunal y con ello La Reforma sin pretenderlo, desconoció los antiguos territorios de uso comunitario de los indios y constituyó este hecho, como bien lo explica León Portilla, el desamparo total. Sin soslayar que asentó las bases para el fortalecimiento y expansión de la hacienda en los finales de siglo XIX .

Abogados liberales de la época como Manuel Suárez Muñoz, quien preparó la introducción para la edición facsimilar náhuatl español de dicha Constitución, expresaron con tono de cierta tristeza, que los indios siendo comuneros -vivían en casi una autarquía económica- se convirtieron en jornaleros, en proletarios rurales al servicio de los nuevos dueños, de los ricos.

La desaparición de los bienes comunales, la creación de grandes latifundios y la consecuente proletarización de los indígenas fue lo que hizo ver cada vez con mayor desprecio a quienes hablaban las lenguas nativas, y a estas mismas como señal de que se era indio, pues si éstos habían sido explotados desde el momento de la Conquista, tal situación se agravó cuando pasaron a ser peones acasillados.

De este tiempo procede la costumbre de llamar dialectos a las lenguas nativas. Durante la Colonia se les llamaba lenguas y no faltan menciones acerca de su riqueza de expresión, comparable a la de la lengua latina o la griega; expresaron muchos. Pero desde fines del siglo XIX la mayoría de la población mestiza consideraba que el habla de seres "inferiores" era igualmente inferior, sin gramática ni literatura, menos capaz que el español y no propiamente una lengua, sino una forma de expresión imperfecta a la que se llamó peyorativamente dialecto. Los mismos hablantes de lenguas indígenas procuraron ocultarlo, abandonarlo y no transmitirlo. Actitud que lamentablemente aun prevalece en muchas regiones del país.

El acucioso historiador Miguel León Portilla, nos refiere una verdadera joya histórica sobre un segmento de nuestra historia muy estigmatizado, pero harto desconocido para la mayoría: El imperio de Maximiliano

En efecto, Maximiliano (de Habsburgo) expidió el 26 de junio de 1866 y luego el 16 de septiembre del mismo año dos decretos "sobre terrenos de comunidad y de repartimiento" y "acerca del fundo legal de los pueblos indígenas". En uno y otro estableció procedimientos para que los pueblos indígenas recuperaran las tierras de que se habían visto privados. Irónico es también que uno y otro de esos decretos se publicaran tanto en español como en náhuatl.

Ya en el presente siglo y con la lucha civil que derrocara al gobierno dictatorial de Porfirio Díaz, las masas de gente extremadamente pobre y mestiza no tenían conflictos de juntar resfuerzos con los indios para derrocar al régimen oligárquico protegido por le aparato gubernamental de Porfirio Díaz. Existen incluso testimonios escritos de que Emiliano Zapata firmó cartas exitatorias para la población nahoa, para que se sumaran a la lucha revolucionaria, explicando que era un llamando de la tierra, nuestra madrecita.

La lucha armada de la revolución acarrea la muerte de más de un millón de mexicanos hasta 1917. Aún no se ha expresado el número de indígenas en esta enorme baja, mas se infiere que debió ser por lo menos la mitad. Cuando por fin se consagraron en La Constitución los afanes de la lucha , no se empleó la palabra indígena o indio, sino tribu.

Los gobiernos posteriores a la Revolución reconocieron los derechos de los campesinos, cuya mayoría es indígena, y crearon instituciones destinadas a la atención de las minorías étnicas de raíz prehispánica: la Dirección de Antropología y el Departamento de Asuntos Indígenas entre otras, dan cuenta de esa tendencia. Sin embargo en un principio también existía la idea y una tendencia mayor acerca de que la cultura india constituía un obstáculo para el desarrollo de la nación, al grado que se procuró desterrar los idiomas nativos. El mejor ejemplo reside en el hecho de que la educación se impartió siempre en español. Incluso en muchas escuelas, en los recreos, obligaban a los indios hablar español: la lengua nacional.

Manuel Gamio, iniciador de la moderna antropología mexicana logró en 1917, antes de que se proclamara la nueva Constitución, la creación de Dirección de Antropología, la primera en América. Sus objetivos: facilitar el conocimiento del país, en aspectos como su habitabilidad, posesión y producción de la tierra, así como en lo las distintas poblaciones no mestizas que vivían en él.

Los estudios sociales de Gamio permitieron convencer a las autoridades de la necesidad de promover estudios de arqueología, lingüística, filología, economía, sociología, etnología, antropología física, demografía y otras disciplinas, con miras a una comprensión integral del desarrollo histórico y cultural de los diferentes ámbitos con presencia de aborígenes.

Intelectuales como Alfonso Caso, Gonzalo Aguirre Beltrán, Julio de la Fuente y Alfonso Villa Rojas, inspirados en el pensamiento de Gamio, promovieron diversos programas orientados a lograr lo que se describió como Desarrollo integral de los distintos grupos indígenas.

En abril de 1940, siendo presidente de la República el general Lázaro Cárdenas, se reunió en la ciudad de Pátzcuaro el Primer Congreso Indigenista Interamericano. El principal acuerdo esta reunión consistió en crear el Instituto Indigenista Interamericano, mediante la firma de una Convención en cuyo Artículo X se previa el establecimiento de un Instituto Nacional Indigenista en cada uno de los países participantes.

Tal Convención fue firmada el 29 de noviembre de 1940 por los representantes de Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Honduras, México y Perú. Este documento fue refrendado por el Presidente Manuel Ávila Camacho, previa autorización del Senado de la República . Después de la creación del Instituto Indigenista Interamericano (1941), fueron surgiendo varios organismos sociales, cuyo objetivo fue hacer realidad desarrollo indígena. En ocasiones se habló de "asimilación" o "incorporación" de las minorías indígenas a la que se designó "cultura nacional". Floreció un indigenismo romántico y hubo antropólogos y otros profesionales que se sintieron como dueños de la panacea que debía aplicarse a los pueblos indígenas para sacarlos del estado de “postración” en que estaban.

Finalmente el 4 de diciembre de 1948, el gobierno del presidente Miguel Alemán, creó el Instituto Nacional Indigenista (INI), otorgándole el carácter de organismo descentralizado, con personalidad jurídica propia y con las funciones sustantivas de investigar los problemas relativos a los núcleos indígenas, estudiar las medidas de mejoramiento y promover su aprobación ante el Ejecutivo Federal; dirigir la realización de esas medidas y coordinar, en su caso, la acción de los órganos gubernamentales competentes; actuar como órgano consultivo de las instituciones oficiales y privadas; entre otras.

Para realizar la investigación y la acción indigenistas, el INI consideró acertadamente la experiencia de los planes de desarrollo de comunidades iniciados en 1922 en el valle de Teotihuacán por Manuel Gamio; así como los resultados de la actividad de las misiones culturales; las casas del pueblo del régimen callista; las brigadas de mejoramiento y los centros de capacitación de la Secretaria de Educación Pública (SEP), entre otros.

El INI al considerar a los indios no trató de definirlos, lo cual equivalía a aislarlo y confinarlo, mas bien impulsó mecanismos de interacción entre las comunidades indígenas y mestizas, urbanas y rurales, en un mismo territorio, lo cual situó el campo de trabajo del Instituto en una región intercultural.

“El planteamiento del problema bajo el nuevo concepto de integración regional, en oposición al de indio o de comunidad aislada, es una de las principales aportaciones de la antropología mexicana. La región intercultural se convirtió en el área de operación de los centros coordinadores donde se disponía de personal de grado académico, que desarrollaba funciones de investigación, aplicación, enseñanza y asesoría; y de nivel técnico - maestros rurales, trabajadores sociales, enfermeros, practicantes agrícolas, oficiales artesanos - y básico, es decir los promotores, en su mayoría bilingües, que mantenían los enlaces con las comunidades”.

Ya en la década de los 70 se llevó a cabo el Primer Congreso Nacional de Indígenas celebrado en 1975 en Pátzcuaro, Michoacán. Se dieron cita a él representantes de más de setenta grupos. De los trabajos de éste, emanaron las siguientes consideraciones: los indios se reconocieron como pueblos con sus propias costumbres e instituciones (mayordomías, jueces, tequio.etc). Demandaron reconocimiento a sus lenguas y solicitaron espacios políticos para coadyuvar a su mejoramiento.

Este hecho se suma como un hito para los indígenas, si bien no el mas significativo, si uno de los mas determinantes para entender la historia contemporánea. Pues sin ser la razón explícita, se confirma la existencia de instituciones y lenguas indias. Por tanto existe un mosaico de comunidades con una organización enmarcada en la preservación de una cultura con orígenes precolombinos. No representa un acto de resistencia como algunos alegan, sino plena convicción de los indios por vivir y subsistir como herederos de antiguos pueblos. En ese sentido el escritor e indigenista Fernando Benítez expresa:

...(los grupos indios que se asientan en la Sierra Madre Occidental).Es curioso que viviendo juntos, en un mismo terreno, hablen diferentes idiomas y tengan una cultura propia. Además, es notable su organización democrática. E1 gobierno indio se integra desde el topil, que es el policía, hasta el gobernador, todos electos a causa de los servicios gratuitos prestados a su comunidad.

Mas guarda ecuanimidad y visión pragmática cuando agrega:

...Desgraciadamente para los grandes problemas dependen de los ayuntamientos cercanos compuestos de población mayoritariamente mestiza, la cual comete una serie de abusos y arbitrariedades con la población indígena, la que a pesar de esta sujeción conserva una verdadera estructura democrática en sus formas políticas. No obstante su miseria, preservan una cultura propia...

Actualmente las organizaciones indígenas tienen plena conciencia del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (1989) sobre pueblos indígenas o tribales en países independientes y tienen certidumbre sobre instrumentos jurídicos como la declaración del grupo de trabajo de las Naciones Unidas con motivo de la celebración en 1993 del Año de los Pueblos Indígenas y particularmente están conscientes que las recientes reformas constitucionales han reconocido a los pueblos indios como parte fundamental del Estado mexicano. El Artículo 4° Constitucional expresa que México es un país pluricultural y plurilingüístico.

La conclusión al final de este breve recorrido histórico nos remite a la concepción que consigna en el magnífico libro México profundo del antropólogo Guillermo Bonfil Batalla:

...El indio es producto de la instauración del régimen colonial. Antes de la Invasión no había pueblos indios, sino pueblos particularmente identificados..


La historia nos ha enseñado que en el proceso de colonización existen dos actores, el colonizado y el colonizador, el segundo con supremacía impone un distingo que no solo implica la derrota de su oponente, sino la diferenciación entre ambos. El colonizado es el “otro” de la sociedad resultante, es distinto. Por una exclusiva razón, No se parecen a “uno”, es decir al colonizador.

Esa dualidad dentro de la sociedad mexicana se convirtió en la actualidad en una dicotomía indio - ladino que no ha encontrado solución. Es cierto que la población que reconoce a los indios y su marginación aumenta, pero es aun latente una sociedad de castas y aún prevalece el intento de desindianizar al tejido social mexicano, por parte de cierto sector de la población.

Finalmente en 1994, el fenómeno zapatista en Chiapas fue explicado por diversos científicos sociales, como la voz de los indios reclamando su integración a la nación. Abiertamente la sociedad mexicana comenzó ha entender el sentido de la frase que explica que México se constituye en una sociedad pluricultural. La nación no puede ser el México mestizo que se creyó muchos años, existen muchos núcleos sociales distintos al mestizo que intentan integrarse al concepto de nación y no de una federación de países. La redefinición del concepto de nación es lo que hoy (1998) obliga a entender el fenómeno indio y tener conciencia de ello.

La importancia que afortunadamente se le ha otorgado a la Antropología en México nos ha permitido entender la enorme variedad cultural del país y se ha demostrado que la ruta de crecimiento probablemente mas factible para los mexicanos reside en la plena manifestación de las culturas regionales al amparo de un reconocimiento mutuo entre los pueblos indios y ladinos, en una sociedad abierta. Andrés Fábregas Puig, prestigio de la antropología mexicana expresa elocuentemente:


...La pluralidad cultural es una característica del México realmente existente. los pueblos originales seguirán hablando sus lengua y practicando sus propias construcciones culturales, como así seguirá sucediendo en cada región mexicana. Una sociedad abierta debe reconocer ese hecho. Lo central es la participación en la vida misma del país y el acceso al bienestar que ello debe resultar...

17.5.09

Historia mínima de la revolución en Chiapas 1914 1921.

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención en el proceso histórico de la Revolución Mexicana, a la luz de las investigaciones actuales, es la multiplicidad de situaciones que tuvieron lugar a nivel regional y que respondieron a la diversidad de circunstancias sobre las que tuvo impacto dicha conmoción social y política.

Las diferencias y desfases que tuvo este acontecimiento en Chiapas hacen del mismo, un tema de amplio interés para descubrir los vínculos que se establecieron entre Chiapas y resto del país, y los efectos sustantivos y subjetivos. Analizar ese proceso y definir los puentes de concatenación entre la expresión de ambos movimientos, resulta fundamental para escribir con apego a los hechos la historia moderna de México.

Ahora es muy sabido que las revueltas de Chiapas, coincidieron con los hechos mas trascendente de la Revolución en el resto de la república, pero su origen y destino eran distintos. Mientras a nivel nacional los líderes mas poderosos que manifestaban un origen acaudalado - salvo villa - fueron relevados por líderes de origen humilde, en Chiapas tal relevo no se llevó a cabo. Por lo cual el sentido de orientación de la sociedad; las luchas, y el contexto para la creación de la marco legal fundamental exhibe diferencias sustantivas, pues el poder siempre fue ejercido por las clases pudientes.

Asimismo, las revueltas armadas en Chiapas se originan a partir de un añejo conflicto entre hacendados y finqueros alteños, y el gobierno que cambió la residencia de los Poderes gubernamentales a la actual capital. A ello habría que agregar la sombra del clero y del astuto político que promovió el cambio de los poderes para beneficio de unos y perjuicio de otros.

Todo ello explica porque el interés que cautivaba a los chiapanecos de la época por la lucha armada, era de orden local. No se puede expresar que las corrientes nacionales liberadoras de la opresión les hayan preocupado demasiado. Si bien estaban atentos su intranquilidad era por efectos mas tangibles.

Finalmente cuando llega a Chiapas el Constitucionalismo de Carranza por medio del general Jesús Agustín Castro que comandaba la División 21, (1914) comienza el verdadero conflicto armado - que no propiamente lucha - por el control del poder.

Castro cumpliendo órdenes de Carranza cancela las deudas de los obreros y campesinos con las haciendas, restringe al clero, reparte tierras y combate al latifundio. Ante esto, los principales afectados, los ricos terratenientes, olvidan temporalmente sus rencillas y combaten al invasor y a sus sucedáneos, por cerca de seis años.

Seis años de guerrillas que concluyen con un pacto con el grupo de Álvaro Obregón y el arribo al poder local, del líder “ defensor ” de los intereses de los chiapanecos, contra las intromisiones de los gobernantes del centro, este es Tiburcio Fernández.


El objetivo general que se persigue en la realización de esta investigación es exponer de manera sintética y razonada el proceso histórico de este segmento de la Revolución Mexicana en Chiapas. Se pretende brindar a los interesados en conocer la historia contemporánea - principalmente los chiapanecos - mejores elementos de juicio para las siguientes preguntas fundamentales:


¿Cuál era la situación de la clase propietaria chiapaneca antes y después de la Revolución considerando su región y su demarcación de poder?


¿En qué situación se encontraban los trabajadores del campo y cuáles eran las relaciones de producción existentes, tomando en cuenta las diferencias subregionales (Cuenca del Grijalva, Costa, Altos, etc.)?


¿Como se establecieron los vínculos entre las fases de desarrollo de la Revolución en el centro de México con las equivalentes en Chiapas?


¿Cuál fue el papel Rabasa durante su cacicazgo y a qué sectores benefició?


¿Cuáles fueron las clases sociales que encabezaron el movimiento en Chiapas?


¿Cuál fue la participación de los campesinos en el proceso chiapaneco?


¿Qué cambios sociales, económicos y políticos produjo la Revolución Mexicana en Chiapas ?

15.11.08

La navidad, fecha derivada del solsticio

para Roberto y Luis Martínez y la gran familia Resendiz, en agradecimiento por el cariño que profesan a mis hijos.


La navidad tiene que ver particularmente con la adoración y fascinación que el hombre ha tenido con el sol como su ícono mayor. La referencia exacta parte del solsticio de invierno, en donde el sol comienza su cíclico recorrido por tener preeminencia sobre la noche. Desde tiempos inmemoriales en Persia (actual Irán) se celebraba, hace cuatro mil años el natalicio del dios solar Mitra, el dios de la Luz, la antigua divinidad meda-persa; Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Nacimiento del Sol invicto, asociada al nacimiento de Apolo; los egipcios festejaban en invierno el nacimiento de su dios solar Horus, hijo de Osiris y Isis. Según la mitología, Horus nació de la virginal Isis, de manera análoga, a la imagen cristiana de Cristo y la Virgen María; los germanos y escandinavos celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Frey, dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. En esas fiestas adornaban un árbol perenne, que representaba al árbol del Universo, costumbre que se transformó en el árbol de Navidad, cuando llegó el Cristianismo; los mexicas celebraban durante el invierno, el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra, en el mes Panquetzaliztli, que equivaldría aproximadamente al período del 7 al 26 de diciembre de nuestro calendario.

La Navidad por tanto recupera la sensibilidad de muchos pueblos por esta fascinación astral y que estamos ciertos fue considerado para ubicar el nacimiento de Jesús, el Cristo, (grado supremo entre esenios) después de cerca de tres siglos de persecución a sus seguidores. Sin embargo la navidad histórica debería situarse en primavera (entre abril y mayo), siguiendo el relato de Lucas 2:8, que indica que la noche del nacimiento de Jesús, los pastores cuidaban los rebaños al aire libre y que el cielo estaba lleno de estrellas. De acuerdo a historiadores árabes, norteamericanos e israelitas, es poco probable que este acontecimiento hubiera ocurrido en el invierno por las bajas temperaturas y los hábitos de pastoreo de la época.

De acuerdo a Nat Geo cerca del año 200 de nuestra era, teólogos egipcios asignan no sólo el año sino también el día real del nacimiento de Cristo como 20 de mayo, y aproximadamente 20 años después de esas investigaciones y de la subrepticia actuación de los principales Pastores cristianos de la época, se popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús.

Registros católicos describen que para el año 325, la Iglesia Alejandrina ya había fijado el Día de advenimiento y de la epifanía (Díes nativitatis et epifanía) el 25 de diciembre y el 6 de enero. ¿Las razones? La sociedad era básicamente labrantía y como hemos expresado anteriormente, conocían los solsticios, sus efectos en los cultivos y los utilizaban como referencia para sembrar y programar cosechas. El solsticio de invierno era particularmente apreciado, porque a partir de ahí comenzaba a ser más largos los días que las noches, y estarán de acuerdo que el Dios (el sol) renacía y comenzaba a crecer y era por tanto un dios niño, o Niño Dios. ¿Dónde habré escuchado esto?

El papa Julio I pidió en 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado el 25 de diciembre. Los romanos, también celebraban a Saturno durante la semana del solsticio, que eran el acontecimiento social principal, llegaban a su apogeo el 25 de diciembre. Para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertir al cristianismo sin abandonar sus festividades, Julio I pidió que ambas celebraciones fueran en la misma fecha. Y no olvidemos al emperador romano Constantino I el Grande que audazmente se convirtió al cristianismo en la misma época, al descubrir que la fuerza militar ya no daba posibilidad a le hegemonía romana y optó por la ideológica.

Los primeros cristianos celebraban principalmente la Epifanía, cuando los magos a secas (no se sabe en qué momento adquirieron su grado monaguesco), los que fueron comisionados por el tirano Herodes para ubicar a Jesús recién nacido, mas estos atendieron a su ética y regresaron por caminos distintos sin informarle. Para las Iglesias Orientales la Epifanía es más importante que la Natividad, ya que es ese día cuando se da a conocer al mundo, en la persona de los extranjeros la llegada del Salvador. Por cierto pocos países celebran fecha tal.

Durante la Reforma protestante, el extraordinario impulsor del cristianismo protestante Martin Lutero y sus seguidores llamaban a la Navidad trampas de los papistas y esta opinión persiste en las iglesias de ese cuño. Aun en las diferentes denominaciones de México están en contra de tal fiesta, aunque aprovechan el sentimiento sensible para ahondar más la fe.
En la América colonial, los puritanos de Nueva Inglaterra rechazaron la Navidad y su celebración fue declarada ilegal. Al mismo tiempo, los cristianos residentes de Virginia y Nueva York siguieron las celebraciones libremente. La Navidad cayó en desagrado de los Estados Unidos después de la Revolución Americana, cuando se estimó que era una costumbre inglesa. Qué paradoja, ahora los norteamericanos son los principales impulsores de esta, para desarrollar una cultura intensiva de consumo. Por otra lado tampoco podemos deja de estimar el efecto tremendista y sensiblero
El libro de Charles Dickens Un cuento de Navidad, publicado en siglo XVIII, desempeñó un importante papel en la reinvención de la fiesta de Navidad, haciendo hincapié en la familia, la buena voluntad, la compasión y la importancia del lazo familiar.

En México, en nuestro extraordinario de país, donde la celebración de muertos constituye una fiesta de reminiscencia amorosa a los que han partido y que se distingue en el mundo por no repetir los día de brujas y cuya celebración emana de las más antiguas costumbre nórdicas y cuyo signicado es mas bien tenebroso, las posadas son igualmente distintas. Nuestras las Posadas son fiesta popular que recuerda el trayecto de san José y la Virgen María para llegar a Belén. Estas celebraciones tienen lugar del 16 al 24 de diciembre en Latinoamérica. Por lo general se reúnen de a 20 o 30 personas para cantar coros descriptivos del penoso viaje, degustar cosas típicas de Navidad, como buñuelos, tamales, ponche y cantar villancicos, además de divertirse, y hacer juegos variados con piñatas y demás.